La Diabetes Mellitus es una enfermedad metabólica y crónica, no transmisible y de etiología multifactorial, producida por defectos en la secreción y/o acción de la insulina. Entre 90 y 95% de los sujetos afectados por esta patología presentan una Diabetes Mellitus tipo 2; esta modalidad clínica en sus etapas iniciales es asintomática y se observa preferentemente en las personas mayores de 40 años, la epidemiología de la Diabetes Mellitus (DM) tipo 2 muestra que 20 a 40% de los enfermos presenta alguna complicación en el momento del diagnóstico.

La alimentación programada es uno de los pilares del tratamiento de la diabetes, en cualquiera de sus formas. Sin ella es difícil lograr un control metabólico adecuado, aunque se utilicen medicamentos hipoglucemiantes. En muchos casos, junto al ejercicio, constituye la única medida terapéutica. El plan de alimentación depende de la edad, género, estado nutricional, actividad física, estados fisiológicos y patológicos

Las frutas a pesar de la fructosa que contienen también pueden bajar los niveles de glucosa en sangre. Además, su consumo se ha asociado con una reducción de los niveles de la hemoglobina glucosilada (ESTUDIO DE LABORATORIO EL CUAL NOS SIRVE PARA SABER COMO HA ESTADO NUESTRA GLUCOSA EN SANGRE LOS ULTIMOS 3 MESES) así también pueden influir positivamente en el colesterol HDL, presión arterial y riesgo de enfermedad coronaria en general. Con respecto a la ingesta de grasa no se observa una relación entre ella y la hemoglobina glucosilada. Con respecto al consumo de alcohol se ha reportado que el consumo moderado de alcohol se asocia con una menor prevalencia de síndrome metabólico, aunque no hay información que lo relacione con la hemoglobina glucosilada.

A continuación se enumeran algunos de los alimentos que puede consumir una persona con diabetes:

Alimentos preparados con sustitutos de azúcar.

Grasas vegetales en poca cantidad, ejemplo aceite de olivo.

Leche baja en grasa, quesos frescos y magros.

Embutidos bajos en grasa hechos con pavo o pollo no ahumados.

Pescados magros, sin piel a la plancha.

Frutas frescas en porciones pequeñas evitando uvas, mango o plátanos.

Vegetales cocidos o a la plancha

Aderezos bajos en grasa.

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