Es la elevación de los niveles de presión arterial de forma continua o sostenida. 

El corazón bombea sangre a través de una red de arterias, venas y capilares. La sangre en movimiento empuja contra las paredes de las arterias y esta fuerza se mide como presión arterial.

Como factor de riesgo cardiovascular de los lípidos plasmáticos (colesterol total, fracciones del colesterol y triglicéridos), del hábito tabáquico y del consumo de alcohol, así como también, el sexo, la edad, el peso,  la obesidad o los niveles de glucosa.

Para ellos es fundamental realizar una dieta adecuada, como es la dieta mediterránea, consisten en una dieta rica en fruta fresca, vegetales y fibra. El seguimiento de este tipo de dieta junto con una restricción moderada de sal, permite a la población hipertensa reducciones de la presión arterial sistólica de hasta 14mmHg, y en algunos pacientes, esto puede incluso disminuir el número de fármacos antihipertensivos necesarios para alcanzar los objetivos de control de la presión arterial. La pérdida de peso debe ser otro de los objetivos que se debe conseguir en el paciente hipertenso con sobrepeso/obesidad. 

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